...El lanzamiento del hueso al aire por parte del primer mono sapiens, según Kubrick en 2001:An Space Odyssey (1968, a partir del libro de Arthur C.Clarke), tras la enigmática aparición del monolito, un bloque ortoédrico perfecto símbolo, entre otras cosas por su poética ambigüedad, de la escisión, de la separación entre mente y materia, es un magistral ejercicio de síntesis y elipsis narrativa que va a marcar los saltos evolutivos de la especie en un tándem tecnología (cultura)-consciencia hasta el rebirthing final.
El hecho social acaece pues, según el director, instintivamente, la asociación tribal es previa al monolito, como acto 'defensivo' frente a la rudeza del entorno representada por el leopardo y la falta de agua, pero también frente a la abundancia (la caza de tapires, ¿o eran jabalíes?). Esto, un proceso de millones de años que Kubrick sintetiza en unos minutos de sobrecogedor silencio, está aún en la memoria colectiva marcado a fuego (subconsciente) en lo que se ha dado en llamar herencia secundaria, distinta de la genética.
Al mono que juega con el hueso, in-consciente de él o de su nombre, se le forma una asociación neuronal, eléctrica, cuando formula por primera vez, rudimentariamente, el proceso causa-efecto tras golpear casi por accidente, como todo 'nuevo' hallazgo posterior, otro hueso y combinar el golpe con la rotura, de ahí al golpe con la caza, de ahí al golpe y el dominio de la charca de agua sobre el otro grupo de monos: la primera herramienta o 'cultura' como extensión física, materializada, del pensamiento, como forma de dominio sobre el entorno, incluidos los tecnológicamente 'atrasados' que, por supuesto, pronto imitarán y 'competirán' en una escalada que llega a nuestros días. Hasta que, desde el optimismo de Kubrick, el paralelo desarrollo de la consciencia elimina el factor 'miedo' a la carencia o pérdida (muerte individual y/o colectiva).
Cuando en la pantalla vemos el trueque del hueso en pleno aire por una nave espacial de forma similar orbitando con música de Johann Strauss hijo en un encuadre cósmico, Kubrick ha suprimido poéticamente toda anécdota para ir a la esencia: la herramienta-cultura ha alargado su brazo y va desvelando un universo hasta ese entonces ignoto.
Y el director riza el rizo introduciendo en ese punto la anécdota, una trama: un monolito en la luna, nuevo salto y misión a Ío, luna de Júpiter, con un ordenador, HAL, o herramienta creada por el hombre según la imagen y semejanza que de sí tiene, y cuya razón lógica lleva al aniquilamiento de su propio creador, a imagen y semejanza del hombre, en aras de cumplir la función para la que fue programado, a expensas del propio ser humano, incapaz de superar la misma contradicción que se le plantea al humano: Yo o el colectivo/Todo.
En la película, Kubrick resuelve el conflicto por el lado 'humano': el
instinto de supervivencia y lucha, ancestral, pero combinado con el
irresoluble misterio, por encima del mismísimo conflicto entre razón e
instinto, del monolito al que el individuo (Keir Dullea-David Bowman)
accede tras eliminar precisamente el aspecto lógico y racional del
inherente dual. ¿Qué ocurre entonces? La terrorífica disolución del
espacio-tiempo, del mundo, según esa mente lógica lo concebía: Keir
Dullea se ve a sí mismo en paralelo, en una sincronía que el arte aún no
consigue representar si no es en dos dimensiones incluso si añadimos el
efecto 'perspectiva' que tanto desarrollaron los pintores
renacentistas, o incluso la división de la pantalla, se ve en muy
dispares espacios-tiempos al modo en que la física cuántica lo describe
'hoy' (David Bohm, curiosamente seguidor de Krishnamurti, nació en 1917:
¿lo leyó Kubrick, Arthur C.Clarke? Probablemente). Esto emparenta a
Kubrick-Clarke con visionarios como Da Vinci, William Blake, Van Gogh,
Jules Verne...
Tras ese viaje iniciático, debe ser muy similar al chamánico, viaje entre el 'gusano' cósmico y la Alicia carrolliana, tras esa fusión con el monolito perfecto, con el misterio, nace una nueva Con-ciencia, una nueva mirada, fetal aún---bebé uterino---, a nosotros mismos, representados en un planeta Tierra que brilla de nuevo virginalmente.
Aquí, Kubrick, a diferencia del resto de sus películas, ofrece una esperanzadora resolución del 'conflicto'. En A Clockwork Orange, por ejemplo, por no hablar de Paths of Glory, Spartacus, Eyes Wide Shut, Barry Lyndon, etc, la propuesta es más bien desoladora: ...
Tras ese viaje iniciático, debe ser muy similar al chamánico, viaje entre el 'gusano' cósmico y la Alicia carrolliana, tras esa fusión con el monolito perfecto, con el misterio, nace una nueva Con-ciencia, una nueva mirada, fetal aún---bebé uterino---, a nosotros mismos, representados en un planeta Tierra que brilla de nuevo virginalmente.
Aquí, Kubrick, a diferencia del resto de sus películas, ofrece una esperanzadora resolución del 'conflicto'. En A Clockwork Orange, por ejemplo, por no hablar de Paths of Glory, Spartacus, Eyes Wide Shut, Barry Lyndon, etc, la propuesta es más bien desoladora: ...
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