apenas curo de mis propias imágenes que van perdiendo crédito al abrir los ojos, mi comprensión redirigida a reconstruir minuciosos detalles con literaria infidelidad, una fílmica respiración. Y me enfrío dentro hasta la esencia, tan inverosímil, un brillo aparte de cualquier encarnacion. Sólo el hilo de mi aliento
un tercio de mí se recrea en las odiseas de los otros, escenifico y me sumerjo en sus emociones, un acto de aparente inacción, un paseo por diferentes caracterizaciones de ser, un viaje de oculta mitomanía. Dan igual los pasos dados por establecer esa ficción, una biografía de trazos. No hay peso, se evaporan los posos, los recorridos del relato, aprovecha sus realces para reivindicar un tiempo
y se presentan ante mí como un regalo, histórico legado con los talentos de vida, cómodos, incómodos, una grieta aquí, una abisal fractura allá, la forja de otros momentos. Traen continentes olvidados, anónimos sacrificios que cambiaron nuestras vidas
mis semblantes esconden profundidad, productivas ambiciones que cada pensamiento convertirá en forma, implicaciones propias y ajenas que el tiempo trabaja subrayando protagonistas, impensables capacidades que los recovecos vivenciales irán perfilando, psicológicos pozos que algo o alguien reportará. Esos retratos ilustran miseria y gloria de los siglos, fogonazos que en un lapsus se funden
interpreto roles con todo su peso emocional, cada biografía una idea que aclarar, el centro de una historia más
curas de cada cura habiendo sido, directrices imaginarias alumbrándote trechos, el ser ni se inmuta. Pinchan mis venas esas biográficas incursiones creyéndolas memoria, una escasez fotográfica que apenas capta porcentajes sensoriales, pequeños infiernos o cielos opositándose, apenas vida, apenas sus extraños y anómalos efectos, una fidelidad a la huella congelada, la artística conversión
gusto de mis más acertados enfoques, vidas de vida con o sin abstracción, ideales aristas que voy desvirtuando a pie por el mundo, la bonanza entre las brechas de pura creación, el movimiento como un arte, cada gesto sentido sin argumentos, personajes que van y vienen hasta desaparecer. Asoman sentimientos con las lúgubres escenas, el terror de ciertas imágenes, tonos que se oscurecen, un hilo que cortar
no hay corrección definitiva, reportan el estudio de ciertos rincones del alma mundi, la valoración de una historia, su crudo peso
y trabajo el comienzo de innumerables guiones que avancen el tiempo aún si flaqueo, escenas de diversa intensidad
me inician las escenas en el gusto escogido, una producción que se repite sin más justificación
mi aparato visual destaca la uniformidad de ciertos colores, llevan a distintas situaciones, a sonidos más tenues que habrá que trabajar, lucientes imágenes
los ritmos conversan entre sí acelerando y decelerando los sucesos, hacia delante, hacia atrás en una alternancia sujeta a expectativas. Trata mi espectador particular de distanciarse como forma de conocimiento: van perdiendo crédito las imágenes