compones personajes con inquietantes funciones, tan estridentes a veces justificando una falaz indignación, gríseas zonas cerebrales peligrosamente irreconocibles, sutilidades de ser
te pones medallas con inexactitud histórica, la realidad las deslustra modulando el error, su relativa eficacia en el orden de las cosas, un sentido reabastecido
tu juicio cambia Historias, aduce ejes de relación entre psicologías, jerarquiza los tiempos con textos que se pretenden exhaustivos, documentos que usarás por seguir indagando el ser y luego banalizarás, la frase repetida hasta vaciarse
sirven tus imágenes a un inquietante distanciamiento, un historicista retiro en esa cómoda coartada de tu imaginario, resultadista régimen donde nada empieza ni termina, el inquieto espectador
evoca tu soberbia los dramas a los que te entregaste con sólidas acciones exentas, en apariencia, de fisuras, de dudas que estorbaran a tu urgente recordatorio de mejores pasados, la fragilidad de tiempos oscuros, una solemnidad tropezona
relativizas cualquier amago de absoluto descubriendo matices, cumples también función equilibrando ambiciones, quitándoles lumbre, viéndolas en tí, despojándolas de estéticas y coartadas hasta su horror, donde no sirve el lenguaje y administras tu dolor poniendo educadas sonrisas
le das a tu duelo interno, sin revelarlo, diferentes tramas externas, dramáticos giros desde los albores del tiempo, una potencia previa a él. Te alías con el juicio predominante o te rebelas en esa constante bélica reflejo de tu inadvertido duelo interno
eres un tema más entre los temas, ya indagarás otros en tu disección de lo que crees real, esa psicopatía de la proyección que te va aislando, todo un sistema de pensamiento aún mágico y sus condiciones compartidas que buscan el territorio mental cómodo hasta la banalidad
es tu narrativa foco, armada psicología que evalua aptitudes en la prisión perceptiva, de celda en celda bajo la estricta vigilancia del yo. Enfrenta su catálogo de monstruos y dioses con arquitectónico mando, depreda lo inservible, un saqueo obsesivo
un baño de imágenes de vez en cuando como tregua, grises y matices con sus bandas sonoras subrayando una emoción
deriva tu evaluación del intelecto a la emoción descargando viejas conversaciones que ahora manipulas, disuelves culpas o sentencias con astuta retórica, desvías tus campos semánticos
diriges tus aciertos con el pulso vital, guiones donde centrar tus diálogos al modo clásico, sólidos recuerdos girando zodiacales
tus juicios paralelos te fiscalizan forjando tus férreos marcos mentales sin margen a lo inédito, afilas argumentos desmantelando defensas
ese duelo que no evitas te fascina, resalta personalidades que reduces a tipología, luego a símbolo, tiempo condensado, personajes
tus debates son tribuna de esporádicos reflejos, una tensión aliada que adelanta acontecimientos, reproduces testimonios
y entretejes hilos con la mayor destreza posible alternando celdas, humidificas viejos interrogantes con nuevos personajes, imponente tribuna, ahí que te proyectas con la imagen útil, del horror a su liberación, secuencias de la brutalidad a la sublimación, excavas entre los cadáveres exquisitos que hiciste indispensables y ya no soportas
frente al abismo actúas mantienendo el pulso con radical oficio, dotas a los cuerpos que te rodean de su justa corpulencia sin perder la sonrisa escalofrío tras escalofrío
a ciertos rasgos te apegas, incluso a los hechos que te aprisionan pérdida tras pérdida, contrapesos con una cierta flexibilidad según evalúas, cada celda de realidad con su número, cada tomo de vida con su justo espesor, las más auténticas proyecciones de tí mismo
tu gestualidad es un modo más, un lenguaje primario con tu cabeza quieta, acentos en tus hombros, un teñido cordial o no, una sutil revelación del personaje asumido, una vanidad adictiva de opiáceos efectos, una visión incomprensible
siguen los casos del verbo su fidelidad histórica como pilares para su dramática licencia
y manipulas lo verdadero ajustándolo a tus celdas con la anécdota necesaria, trivial o sublime según el caso: te revelan nuevos actos con que reducirlo a lo comprensible, le inyectas la picardía justa de la verosimilitud, la seducción de lo creíble, tu personaje
lo auténtico es una heroicidad cotidiana sin tribuna, un elenco de estrellas ocultas que aún así inyectan su calidez, o destilan su frialdad deslumbrante
un laberinto donde moral y amoral se persiguen en aparente contraste, conciertan su intensidad con maníaca obstinación a veces, herederos de antiguos roles se dan vida con vulnerable acritud, viejas ambiciones que se materializan, erosionadas éticas en la fricción con el laberinto
traen los silencios reacciones inesperadas, el gong vibra tras la escucha, dudan las notas hasta ser creíbles, tensan sistemas nerviosos hasta la exageración, hay momentos de brillo tras esa introspección, recuperar el equilibrio. Vuelvo a componer personajes