marcan las aves mis más folclóricas manifestaciones con la fuerza de un recuerdo, continúa la lluvia esas líneas que el campo abierto traza, su femenina gracia tomándome despierto. Regresan esas marcas acentuando las piezas más nostálgicas
y trae sus temas el agua del mar poniendo broches a estos giros cromáticos, su épica definición. Me rozan tiempo de pianos sostenidos y sus narraciones, palabras arrastrando su frágil delicadeza. Irrumpen sonidos de tormenta que agitan tu tempo, dinámicas de crecimiento con dramático toque, purificadoras letras con sus oscuras facetas rozando raíces. Se calman las cuerdas tras el aparente caos, quedo en suspenso, la música me está buscando
el agua de mar me estudia con su más reciente ola, dobla mis formas ya consolidadas hasta su punto de inflexión, completa mis líneas de pensamiento
ser es un dejar progresivo sin posiciones, una ingrávida solidez sin lanzamientos, sin artificio, sin huellas. Trabaja esa voz la precisión de tus matices cargados de intención, tus giratorios pilares y su química según paisajes, su entrega más valiosa, la más reciente ola
cuenta gotas mi agua de mar, los temas y su duración en la totalidad, su cercanía en líneas de independencia creativa
y sigo las dinámicas de la forma siendo forma también, parte estructurada con una natural continuidad que tiendo a dar por hecho, y con mis voces esquematizo hasta la dualidad adoptando atmósferas emocionales, contradictorias declamaciones con su dramática irrupción, ese claroscuro terrrestre
me pasean los sonidos de generosas aves, evocan la inmanencia perdida, ocultada, la inmediata conexión natural que toma las riendas con sutil emoción. Invitan a un recorrido lleno de acordes venidos de lejos que sellar con maestría. Ese hábito va entrelazando melodías arrulladoras que con épica majestad se elevan
colecciono datos de una física inclusiva que se desbordan metafísica, una reserva desintoxicada que no descarta tradiciones, detalles experienciales
soy en muchos niveles, moradas de lo sólido a lo intangible, cada una con su tema motivacional progresando desde un arranque acústico, una potencia sin cierre conocido. Unen las aves los acordes construyendo colectivamente memorias de diferente sensibilidad y fuerza
doy por hecho los planetas, exploro la faceta oportuna en el más etéreo ambiente sin buscar protagonismo, comparto sus voces con melancólico despliegue, susurros como plegarias que me refuercen
y se descorren claros donde los sucesos devienen arte en una sentimiental intimidad que se abre al mundo, se hace poema la memoria en esa vulnerabilidad, un homenaje a todo maestro, alguna reflexión extraviada. Hace la distancia del sonido aperturas en la atmósfera apropiada, una electricidad sin identidades, devienen arte los fenómenos
tiene mi hogar moradas ocultas que retomo en los silencios, echaron a correr las emociones. Supuestos recuerdos me transportan en mi recreación, recorren espacios que alguna vez fueron refugio: es un presente contemplativo. Provoca el giro su evanescencia, y hago símbolos de la pérdida
se abre el tema del día con vocal dulzura, alivian sus desenvueltos compases con esa desestructurada delicadeza, una balada de la naturaleza sin artificios, me va ganando los lugares que visito con grácil lírica, y me cautiva
el pasado como colisión trae su tono emocional, temas que buscan expresión, reflexivos estragos de viejas llamas suplicando lluvia como redención. Marcan las aves sus primeros signos