lunes, 29 de diciembre de 2025

Argentina 1985. Santiago Mitre Celuloides, bandas y bits

tu universo de vocaciones se curva en la llamada oportuna, resulta épica tu memoria en su inmortalidad, una depuración diaria

me inspira tu historia realidades transversales que fiscalizo con mi equipo de pensadores, se atreven con los vientos y las mareas intelectualoides, giran los relojes bajo la constante cosmológica, incluso amenazan mi mando a sangre si hace falta. Y me llamas a juicio juntando tus cachitos perceptivos, una batalla diaria, una heroicidad inesperada

fiscalizan mis frases tus alegatos, piden mi renuncia a la expresión pretenciosa, a esa originalidad requisitoria de la no polémica. Quieren usarme sin pertenencia, sin un por qué eternizándose

eres imagen prescindible, un momento necesario donde te divides por sentir mi aliento

me ganaste con tu crítica festivalera, la emoción pasajera en el teatro de los gritos que tiende a desdibujar el camino con sus imágenes intercambiables, los cromos del niño, sus juiciosos relatos tratando de imponerse en bélica dialéctica, sus héroes forzados. Y fiscalizo esos supuestos con el democrático oficio de mis voces. Las imágenes formulan su puesta en escena de arquetípico aroma con sus mejores efectos, y enjuicias causas con la pasión del debate interno. Consigas quizás una social transmisión con todos los supuestos en fila y ordenados, una imagen global como eco redundante provocando al mundo. La realidad de tus procesos da vida a tu equipo de pensadores, se estiran sus retratos en tu imaginación, tan compleja, bajas la presión al tiempo, en hermosa perla blanca te condensas. Ser resulta convincente, una leve emoción, una dosis justa de eternidad que ya no te sorprende, una distensión narrativa en forma de colmante vibración cosmológica, los ingredientes de una historia universal, tan doméstica

mira el Entonces con bondad al encuentro de algún suceso histórico con queda indiferencia: retoma imágenes con la decisión de un juicio deshilvanado, la oscura responsabilidad fagocitada con iniciática mansedumbre, un regreso en paz

admiras los actos pequeños, sus cuidadosas sumas psicológicas dando verosimilitud a tus  convicciones. Te realizan carácter sin la pasión desbocada, magnifican lo inesperado aportando su refrescante fuerza, dan fundamento a tus imágenes sin necesidad de mensaje. Te recuerdan posibilidades que no creías humanas, quitan el velo de las apariencias. Ellos te muestran seres mirándote de lado comprensivos con tu esfuerzo, su luz en el horizonte

te ven en el olvido sin fiscalizarlo, se presentan humanos para ejercer su oficio, hasta desbordar tus imágenes sin entretenerte en exceso, que no te olvides del tiempo, todo un universo de vocaciones que se curva 

No hay comentarios:

Publicar un comentario