mis fuentes cercanas se afirman en el movimiento lento, episodios inspiracionales de larga duración, una sugerente traducción distorsionada de tierra madre. Consideran mis temas con operísticas posibilidades partiendo de aquel movimiento, dichosos bocetos que la imaginación despliega. Alternan mis fuentes entre acuerdos y desacuerdos sobre los límites de la mente y su absoluto. Tienen carácter, una oscura espiritualidad que a veces traiciona sus orígenes en aras de arte, modula hacia la subdominante con sofisticadas armonías que buscan epatar. Conservan mi animalidad aún si le pongo letras, la reconvierto en canto hímnico exagerando sus señales, evocándola con rústicas imágenes a la luz del mundo. Lleva el viento mis oídos donde sea en toda situación, suenan las más exóticas palabras
algún que otro genio me decía de sus fuentes, me describían scherzos que aunaban cielo y tierra, esa danza perpetua de la materia reflejo de la mía, esta inacabable sinfonía de alegre ritmo con todo tipo de lenguajes. Solían encontrarme entre las gentes con insistentes tirones de oreja no sin cierto ritmo, me arrastraban con cadenciosos impulsos
hay cumbres por aquí que obran sus milagros, surgen creativas con cualquier estilo. Dan visión, ejercen su espiritual mecenazgo con fundadas direcciones, lanzan sus enseñanzas con maternal absorción
comienza el final de nuevo con el movimiento, un desarrollo que reconvierte la materia con inconfundible ritmo, los acordes justos. ¿Se trata de una transformación real?, te preguntas, has elegido los del movimiento. Y el tiempo te escucha. Cualquier explicación es posible, cualquier historia, aún si ninguna es probable. El genio va y viene
tienen mis dados su propia música repleta de tradiciones, siente mi curiosidad su natural tendencia al experimento, soy nativo de verdaderas fuentes, indiferente el estilo. Procede el conocimiento por variados filtros, vías blancas y oscuras, conoces desde las fuentes más variadas, aún si te especializas. Estudias en los conservatorios del espíritu los más auténticos cantos
puedes convertir todo lo que ves en oro, mi querida alquimista, todo lo que toques enfrentada a estructuras manejables, con la tonalidad adecuada. Terminas el movimiento en la distancia que no sacude los oídos sin dejar de ser oyente, una solución quizás inquietante de acordes mágicos que volverán a iniciar el movimiento. Lo harás inolvidable, reaparecerá a tu llamada, retomarás el tema en movimientos posteriores y su motivo emocional, la no separación
comienzas sinfonías a cada interpretación de vida como un gran acontecimiento, se anticipa tu atención ensayando posibilidades, suscitas tu propio entusiasmo ante ellas, valoras su inteligencia. Son milenios de ese más allá cambiante que perdura a pesar del mundo, con él, por él: no deja de sonar el tiempo
me insistes con tu melódica inspiración, y tomo prestados tus números de aquella memoria ancestral, de forma familiar me los tarareas en pequeños conciertos que la razón ordena, pequeños desarrollos sinfónicos que necesitan oficio, una competencia inventiva
esa claridad es bohemia, no así los cambiantes estilos y sus diferentes sonidos: detecta el olfato cada influencia
mi observador nasal extrema su sensibilidad hacia la infinita variedad, examina cada tema, identifica aspectos, señala lo exclusivo sin demostrar demasiado, provocadora perspicacia en el movimiento lento
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