me deslumbran las posibilidades más prometedoras como cristales llenos de grafías doradas, los secretos que entrever e intentar capturar como reflejos de vida alterando mi química, una aspiración a pequeñas certezas inconfesables de universal magisterio
pasan los haces de luz a través de tus cristales más elaborados, y en mí se dispersan sin que apenas pueda registrarlos sobre mi mental placa fotográfica, si acaso pequeños puntos luminosos. Una parte de mí trata de analizar esos brillos, darles tamaño, disponerlos según cálculos numéricos, darle dimensionalidad a su estructura atómica, darles uso. Se hacen complejas mis moléculas tratanto de averiguar mi ubicación real, precisar mi dispersión en el tiempo. Y surgen prodigios
nací tiempo vivido con el que experimentar, un hogar lleno de libros como naturaleza de las cosas, una física escrita con antiquísima técnica, aquellos rayos que permitían ver patrones de composición orgánica. Hago uso de sus revoluciones que la alteran, una química vocacional de la vida
despiertan mi interés las especies librando sus batallas, mi coeducación con esos universos que estudio entre los números: me permiten participar de esa cósmica dialéctica sin pedir permiso, me dejan entrar sus mundos acompañado de algún antiguo avatar. Les veo avanzar haciendo temblar las cuerdas del todo, ir completando nuestra coeducación en un todavía inagotable
estiro los opuestos enfrentados por resolver problemas imaginarios, esa bioquímica sobre el límite de lo factible; trato de mejorar mi repertorio de signos y sus sorprendentes habilidades por desvelar lo velado a mis sentidos, dimensiones indescifrables que sólo puedo intuir
tras la colisión de opuestos abro nuevo laboratorio mental donde empezar a crecer, amplío el grupo de colaboradores
multidisciplinares venidos de todas partes y tiempos, una inclusión sin etnia o género, extraordinarios avatares atrayéndose unos a otros con química diversa, futura materia de pertinentes alumnos. Darán testimonio sus números y sus letras tras la revelación de combinaciones únicas, sorpresivas, una brillantez diamantina y resolutiva tras la amabilidad del genio
el desarrollo de esos rayos es impulso biólogo, nueva arquitectura molecular mejorando comportamientos, nuevas funciones que la tecnología adivinará y proyectará, prometedores enfoques sobre la sustancia, transhumana
valora la continuidad su autoinvestigación, valora tus retiros de escucha sin desplazarte en el espacio, ver rodar las consecuencias de cada aserto, verlas viajar en incontables debates haciendo mundo, despertando neuronas, dejar legados de su propia magnificencia
salvan obstantes en su estudioso curso asistidos por nuestro universo que imparte sus brillos a los osados pioneros, ese rayo que cristaliza proteínico en la química célular decodificando ocultas estructuras que esperaban compresión. Y cuidado con la reacción a la nueva síntesis
mis otoños se van haciendo dorados, adornan mis pies con sustanciosos colores, me otorgan una soledad acompañada, comparten su son, su química de lo llamado inorgánico con su elaborado tempo, la hermosura de su mundo molecular. Piensan mis pies corregiendo mis pasos, me trasladan campos llenos de doctas creencias que gustosas se igualan por acogerme
los significados se estructuran en el tiempo con logradas representaciones que el luego analiza como algo natural, y admiro esa química tan aparentemente orgánica
rejuvenece mi estancia con el docto aprendizaje, amplía sus fronteras entre mundos, se realiza entre químicas diversas descubriendo lo que cada dificultad encierra, poniendo en práctica sus tesis cristal a cristal, analizando mis estimaciones a ojo, suavizando mi intensidad. Es ella la que distribuye los puntos luminosos de la existencia, deshecha mis placas fotográficas erróneas, vence el tedio de mis cálculos de un mundo a inventar, me ordena el tiempo
el fin de un ciclo docto trae de vuelta el universo conocido, y ahí permanezco vida, ahí trabajo la extensión, sigo descifrando estructuras, vuelvo a complicar moléculas, enrevesadas arquitecturas, hasta nueva revelación. Estoy casado con la Historia sujeta a cambio
piensa mi química arquitecturas vitaminadas que quizás el luego descifre con las técnicas disponibles, y hasta opine cosas para autoconvencerme de esas soluciones con elaborado entusiasmo. Ella investiga en el tiempo por sacar de la luz formas en la dimensión comprensible: desvela
y vuelvo a las señales que su gracia me concede, la oportunidad de verdadero contacto con lo que es, acceder más allá de los cristales sin efectos perniciosos. Ingiero esa suficiencia implícita en el aire, infla mis glóbulos rojos en la dosis justa. Me conoce
el tiempo articula mis manos y pies con la ciencia justa que no los inflame, da el diagnóstico de los extremos severos evitando su artritis. El tiempo trata mi saber, el tejido mental de mis sistemas, la inmunología de la mente pese a mis rarezas. Ni siquiera menciona el dolor soportado, la transitoria deformación de la formas. No claudica y modifica sus escritos sutilmente con la habilidad de un artesano experto, la exactitud de un exquisito minutero. Sí, piensa mis químicas con gustosas manos
pueden ser oportunas tus creencias al recordar orígenes, redescubrir centros de pensamiento cristalizados, redimensionarlos, darles la capacidad de conseguir la difracción de viejas imágenes, transmitir la información a todos los organismos vivos, incluido lo inorgánico
queda la progenie embarazada de esa profunda maternidad cognitiva, irá disminuyendo resistencias profundas de la psique colectiva, remordimientos inconfesables en la natural continuidad
admite tu edad toda asociación científica, prestigia la historia elegida
ya descubriste nuevas arquitecturas tras la óptica revisión, sustancia curada tras la transitoria infección, pensantes bacterias que tan bien te conocen reestructurando masa con mayor facilidad, razón de tiempo. Mis pequeñas heridas victimizantes cerrándose con su medicamento, pura vida
y analizo principios con poderosas herramientas procedentes de algún agujero negro y sus enormes cálculos actualizando mis cómputos, reelaborando modelos en esa aceleración de partículas, un beneficio universal. Se entusiasman los cristales, que deslumbran (una vez más)
No hay comentarios:
Publicar un comentario