viernes, 5 de diciembre de 2025

Time flies. Porcupine tree LIBRO YLÍRICO

el mismo tiempo destaca los actos y tus coreografías, te acompaña entonando tus realidades más dubitativas, una difícil ejecución aspirando a perfección

te hablan los árboles de entrar en su fantástico abismo, de pasearte por esa inercia embaucadora de su savia, por tus extrañezas que capturan un más allá del tiempo, un no-espacio insondable donde el yo no importa, un aquí que siempre es. Esta sala arbórea libera lo que digo, toda noción perdiéndose en su acústica faz, caminos que transportan las presencias a cualquier atmósfera, la música envolvente ejecutando perfección en la insondable armonía que todo lo contiene

trabajas el siempre a diario, como un uno cargando batería momento a momento, aerostático globo manteniendo su altura en la exigente asfixia. Te acompaña el tiempo rudo con su tic-toc enmarañado y tú le pones la frase dulce con sincero respeto

has vivido la experimentación y su regusto añejo obviando estilos con juvenil desenfado

su impacto es un conjunto de arriesgadas voces, de sonidos arbóreos de ritmo ascendente y abisales depresiones, una intensidad sin mínimos cualificando tu exigencia, poder valorar la grandeza de semejante composición. Aprueban los números tus variopintos aspectos con matemática docilidad, compartes así un bienestar de fuga, la probabilidad de ser. Concierta la duda agobiantes huellas, chocan entre sí en fricción con tu entorno. Ponte cómodo, hay poca gente ahí. Puede ser genial

tu inevitable mente renace en una tardía experimentación, en una sensación de lejanía impensable mientras corretea el tiempo. Redescubre horizontes con grácil cercanía

llega el descanso cuando menos lo esperas, sueñan los relojes en voz alta colgados de las ramas, te regalan viejos temas con diferente talla que con extrema sensibilidad ejecutas, momentáneo sosiego entre la histeria colectiva, deviene la atmósfera imaginación pura asumiendo su protagonismo

eres aquel bicho del árbol  celebrando su tiempo en la elegancia del silencio, toda su música

empieza cada recitado como incidente de trabajo madurando sus engranajes, una progresión sin tregua que me enseña la calidad de mis dudas, la osada desconfianza en la longitud de mis trayectorias, en la renovación de los caminos infinitos, inequívoca progresión de la que tomo y bebo a la mesa del tiempo 

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