viernes, 2 de enero de 2026

Drowning by numbers. Michael Nyman CONFONÍA

13

se acaba el juego al abrir las cuerdas, cerradas por un tiempo, tan elástico. Piezas similares inician su reciclaje en melodías que se abren, círculos que giran solares con someros aderezos. Repaso temas con el vuelo simétrico de las aves

1

en campos de tristeza me conceden un baile más las piezas, cuerdas templadas en una desconcertante interpretación, fragmentos de mí que obran en grupo con mínimas notas construccionistas. Los temas me recuerdan inexplicables evidencias de un origen aéreo definitivo, diferente al aprendido. No pesan las cuerdas, mantienen sus tonos un nostálgico clasicismo. Son las aves su concreción

5

la carretilla en el jardín lleva recuerdos, amables piezas del repertorio infinito, se aplican mis músculos a su empuje que convierte los temas en sonrisas, un torbellino de hojas que me arrullan, suenan los trinos contenidos en su rítmico impulso, juega el aire entre brisa y viento, toda una maquinaria de posteridad 

6

me siento aquí contigo, muertos los dos, y con delicada mano abro tu cajita de música: se abre pieza hecha de pianos escaladores que me arrastran en un reclamo ancestral. Las hojas, las aves...las horas

8

mis comadres las avispas zumban aquí y allá su profundo murmullo, recuperan los árboles su ritmo de pequeñas miniaturas melódicas, se diría que no olvidan mis fantasías

2

la marea lunar es una balada que me reconoce, precioso vals que me sirve las sintonías de un más allá, me irradia imágenes con el viento ejecutando los ritmos de las más profundas cuerdas. Ella juega con el tiempo, breves fragmentos de mutuo reconocimiento tocando los pies de mis musas, la fantasía de mis piezas

10

entrelazados los cuerpos baila la noche su dramático tango, culmina verdades escondidas a los ojos, renueva los armazones rítmicos de mi pecho que el viento usará. Su tema te transforma, apuntala tu obra con el magisterio de las formas pretéritas y futuras. En un giro brusco dialogan las cuerdas

7

en los números me ahogué, parsimoniosa ejecución que va acelerándose hasta el vacío aterrador, el colapso de todo un sistema de pensamiento. Nada llega a modo de refuerzo, se han partido las cuerdas, no reconozco tema, toda melodía se apena en ajenas partituras

3

llegan motivos del gran juego de la vida repitiéndose intuitivamente, lados oscuros componen extraños signos con inocente apariencia, sus sombras ocultan perturbadores anclajes de especie: te mantienen en vilo

11

mis cremaciones recuperan mi dramática solemnidad que adorno con mínimas variaciones: toman forma los sucesos con imperceptible iteración 

4

me ahogan los números con sus troceadas emociones, me conmueve su pureza fría bajo el continuo cargo de sus sumas, sereno, pero triste. Voy extremando su sencillez: depura su cualidad mnemotécnica en la redundancia de lo inolvidable

9

los viejos peces del estanque me pasan su repertorio de colores y movimiento, comparten el tono contemplativo de los atardeceres, se minimiza la materia, me atrapan los oídos del silencio, una singularidad soñada 

12

conozco mis cuerdas siguiendo las virtudes de ancestrales recopilaciones, las obras de lo anterior trabajando el ritmo vigoroso de mis personajes, instrumentos exóticos de la mente desbordantes de energía. El repertorio infinito concierta tus citas en la eternidad, sin certezas, sin motivos declarados. Suenas

eres mi bandada de aves favorita, la que hace esplender mi tierra, la que signa en el aire mi contrato con los cielos, todas mis paradojas despersonalizándose. Reconocemos cada evidencia de tus cuerdas tratando de dulcificar nuestro entendimiento, de recuperar los términos perdidos entre las trampas del ego, la musicalidad del aire. Giro y te encuentro, una pertenencia descatalogada: se abren las cuerdas, se ahogan los números 

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