eres la melodía del adiós que endulza el invierno
ultimo avergonzado parciales melodías elegíacas en tu honor, penosa obra de profunda melancolía, la lírica de una ancestral orquesta de las cuerdas vibrando a cada paso evolutivo. A tu canto procuro adaptarme aún si evoco esa tristeza del adiós arquetípico, a mi propia primavera que se desvanece, al reflejo de una pérdida tan antigua como el tiempo, a la belleza de tu naturaleza:
"Enno ein Gong fekk eg Vetren at sjaa for Vaaren at røma; Heggen med Tre som der Blomar var paa eg atter saag bløma.../ Una vez más he visto al invierno dejar paso a la primavera, al cerezo pletórico, he visto florecer de nuevo...yo mismo en la niebla primaveral que llena mis ojos, encontraré morada y puerto de refugio. Todo lo que me dio la primavera y las flores que recogí, creo que eran los espíritus de nuestros ancestros, que danzan y suspiran. Entonces encontré entre los abedules y los pinos, el misterio de la primavera y el sonido de la flauta que tallé me pareció un sollozo"
aquí tienes, me decías, las claves de tu origen, aquí transcribo algún detalle de tu orquesta de las cuerdas, aquí mi canto de los ciclos con sus sagrados números, aquí la base de tus poemas. Y me significas la pieza capturada con sus reflejos de finitud en la evanescente primavera. Me das
estilos por conocer con tu lírico manejo de las cuerdas, la alternativa de texturas vírgenes en los momentos de tensión, mi liberación en el contexto adecuado. Y me haces parte de la melodía, mi pesar interpretado en su elegíaco romanticismo, me haces parte del paisaje en mi emoción contenida
hallo morada en ese viaje, me dan los ojos algún refugio floral, recojo viejas creencias de los ancestros que danzan y suspiran entre los árboles, el misterio de un sonido que talla sus cortezas
dulce melodía del adiós nieva en las orillas de mis ríos, entre la hierba la contemplo avanzar entre los pájaros, me dejan escuchar al sol de un ciclo entrante, eres la melodía del ahora
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