miércoles, 10 de junio de 2026

El profesor (The detachment). Tony Kaye Celuloides bandas y bits

defines historias de Historia que sacas adelante funcionalmente, tratas imágenes en su bélica dialéctica por seguir una línea temporal, consigues salirte con la tuya. Si no, pasa nada 

siempre te elige el pupilo problemático, bajos perfiles de una autenticidad insustituible: conecta con lo que fuiste. No ignoras su talento, no buscas sustitutos, permanece en el tiempo como relación de aprendizaje dosificando cualquier frustración, las fases de apatía, el giro de roles, tu conversión inadvertida, una invisible conexión emocional. Eres alumno de lo Otro recogido en el tiempo, su agraciada calle por la que tu búsqueda transita, la belleza en un mundo aparente que rellenas

ejercito el no saber periódico tras el exceso, un lugar familiar tras el hartazgo, se apagó el visor y todo perspectivismo académico, el prisma descolorido. Apenas cabe una palabra, me sobran manos girándolo una y otra vez, un ideal alejamiento, tan recomendable. Profesor y alumno vuelven a fundirse, padre e hijo, madre e hija sin voces en Off, sin actuaciones buscando secundarios, un lujo descarnado sin invasión publicitaria, la verdadero educación del ser. Sobrevivir al mundo razón en mano entre desafección y sentimiento. Va el tiempo desprendiéndote de vanales intereses, va el espacio confluyendo hacia una nueva realidad. ¿Qué enfrentas ahora ¿Sobrevivirás?

Van las veces trabajando sencillez, una narración sin tanto parpadeo. Traen nudos algunas veces, una garganta reseca, algún sentimiennto asociado, algún penoso recuerdo

sale de paseo el no saber, una crítica desintoxicación que te desdice, te vuelve a ver la vida

recurren a mí mis cuadernos, tiran su blanco sobre mí, ya no me peleo con ellos, callo, miro que puedan reflexionar sin saber muy bien, llegan y llenan un puñado de minutos, no se rinden, tratan de hacerse significativos con permisivas escenas tomadas del mundo

se salen con la suya sin mirar tiempos, me los encuentro en la calle, se vuelven a perder, pero me escuchan sus palabras en algún momento, debería hacerles caso

es mi brutalidad una interpretación corpórea del mundo, una asunción vital respecto al yo: nunca se sale con la suya, y le importa, define historias 

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