In the Eyes of the World - The Flower Kings
A orillas del Tigris, al alba de la era cristiana, un hombre llamado Mani
desarrolla por reflexión y por experiencia---el orden no alteraría el
producto---los principios de una doctrina universal capaz de reconciliar
las tres religiones mayoritarias. Esa profunda reflexión y meditación
revela y le hace transmitir una percepción interna del mundo
desnudamente
humana, tan irreconciliable con el Poder que es perseguida a muerte por
todos
los imperios de su tiempo.
Amin Maalouf traza así, desde su nacimiento, la existencia de «el apóstol de Jesús», como se le llamó en Egipto, de «el
Buda de Luz», como se le conoció en China. Un dibujo abrupto, áspero, lleno de piedad a veces, donde surge la
gran urbe de Ctesifonte; fluido, como las hormigueantes ciudades de la India; doloroso, amargo, donde huele a muerte como en la ciudad de Beth-Lapat, el final corpóreo del trayecto de Mani.
Fue Ctesifonte pues, en la Mesopotamia del 216 a 274, la cuna del "maniqueísmo" a partir de este pensador persa. Amin Maalouf
crea con sencillez en su libro el fresco de fondo donde transcurre esa
vida con los necesarios trazos que sitúen al lector: la inestabilidad
del Imperio Romano en Occidente con 20 césares sólo en época de Mani, y de frente la civilización de los Sasánidas persas y su Imperio adorador de Zoroastro.
En
ese marco el autor lanza su fantasía de lo que pudo ocurrir con el por
qué el tiempo y sus gentes acabaron por destruir a este 'apóstol' y
desfigurar su obra, su mensaje de armonía entre los
hombres, su religión del claroscuro (la Iglesia deformaría el
significado de "maniqueísmo" para señalar a los herejes
tirando al fuego muchos de sus escritos). El buen hombre se desvinculaba
de toda religión al tiempo que aceptaba toda religión, un credo que
armonizaba en sí cualquier creencia. Mani se codeó con reyes---Sapor, por ejemplo, hijo del famoso Astajerjes, amigo y protector de Mani; al propio Bahram I, hijo de Sapor, que luego le condena a muerte en Beth-Lapat---, argumentó, discutió con ellos, con los magos zoroastristas y, al igual que los apóstoles 'clásicos', evangelizó a pie por los
caminos haciendo seguidores sin atacar templo alguno para levantar
otro: "en cada diferente religión hay que
buscar la esencia misma, y desechar lo que se aleja".
Amin Maalouf es un escritor de origen libanés afincado en Francia
(Líbano, 1949). Eso lo dice todo de su afán conciliador en tierra de
violentos extremos irreconciliables. También, como avales de su
capacidad literaria y expresión artística de un afán de entendimiento y
acción mediadora a través del hecho artístico, sus estudios de economía,
política y sociología así como su entrenamiento en el diario An Nahar
de Beirut, a cargo de la sección Internacional.
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