sábado, 30 de julio de 2022

Émile Renouf. The helping hand

Émile Renouf. The helping hand


no tiene precio tu amistad, esta relación de haces multidireccionales de epicúreo trato, natural dispensador de energía lleno de revelaciones donde el yo y lo otro se diluye por debajo del 1+1, la brutal paradoja de tu mismísimo nacimiento. Es tema tu​ inefable amistad, es savia en vena de la más generosa de las madres, es sabio alimento ajeno a la forma que, sin embargo, moldearás, un bien ancestral entre los círculos arbóreos 

son tus manos un tomar objetos que versátiles derivarán movimiento, una imprecisa capacidad creativa, un alcance del ser. Son tus dedos múltiple gesto, inclusiva existencia comunicando tus ámbitos, verbalizando a tu corazón, un índice de extensión. Mides longevo tus variables vitales, tus personas leyéndose en la oscuridad, escribiéndose  inauditas sensibilidades en la piel, sintiendo el surco hecho tras de sí 

hay un pasaje en mi interior indicando nociones equivalentes en el tiempo, derivados objetos, animados, inanimados, una amplia retórica redefiniéndose amorosa 

epicúreo te reedito con usada imagen por verme hoy en el espejo, quitarle el vaho al cristal, un extracto de tí seccionando realidad en artístico, amoroso cacho, liviana amistad

es toda relación valiosa  intercambio y mutación, un implicacarse transcorpóreo llevando información a desconocidos puntos dimensionales, una querencia de biológico estímulo generando realidades. Cuando hablas reconoce mi tímpano la sedosa afluencia de olvidados armónicos, y caen brillantes obsequios emocionales. Tu nombre se le dió a todo como síntesis de voz, y es. Cara tu amistad descorporeizada, extraño cariño de indeleble onda que no cesa. Tienes el modo receptivo, y tienes verbal duda, opinas desde el placer y el dolor disputando tu verbo, sopesando certezas como infiel lacayo del cosmos, cónyuge del cambio más drástico, impagable amistad de la esencia escondida, inmediatez frente a vagabunda utopía 

fenece mi joven amante de tanta urbanidad, se hace su amistad lejano eco en un batir de alas, aviar canto, viento devastador, estrecho  contacto fraternal que numinoso viaja hasta la tierra de jamás nunca

es tu mano pequeño sujeto señalando lo intangible, lápiz óptico que dibuja posibles realidades al adentrarse en vacío lienzo, preciso músculo que articula rutas: alivia mi tacto desestructurado, mi pesada física paradigmática, mi tozuda regla convenida, esta versátil mecánica del movimiento a dos patas, a cuatro, sobre ruedas, con alas. Instrumenta tu mano músicas por manipular tu medio, son sus falanges terminaciones nerviosas de cósmico filamento, una bombilla que se enciende y se apaga, cuerpo de información sobre tu entorno. Y le das sentido, asocias imágenes creando lenguaje, cruzando hemisferios dentro como afuera. Siempre hay forma, y predominancia de relato

sin precio, tu amistad afecta a mayorías, presencia la vida grado a grado anhelando el deshacimiento de la forma; interviene animal relacionando entornos, te va conociendo humano, insólita especie basculando entre presa y depredador, virtud y defecto  acompañándose de conceptos, autoría y anonimato entre borrosas líneas de comprensión e incomprensión sin llegar a clarificarse, término y fin diseñados por entender algo, bonitas equivalencias en constante actualización, cara amistad que no cuantifica amor ​ 

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