a años luz me distancio entre espectrales estrellas, entre el blanco y el amarillo me agiganto gaseoso con mi ardiente superficie. Ciega el brillo como una forma de oscuridad sin diámetro medible, vecinos púlsares me relacionan con lejanas regiones de intermitente luminosidad. Me entretienen mis propios diagramas mentales comparando constelaciones familiares, una inmodestia juguetona con el riesgo e inútil al mundo. En sus variables doy "candela al aceguero", una cierta masa cerebral encendiéndose, una forma de comprensión de incomprensible transferencia, millones de años bailando inexactos entre estrellas enanas, rojas, azules, danzarina cifra
duerme el opuesto que en mí yace a la sombra de un árbol gigantesco, un lapsus de absoluto reposo: parecen fijas las estrellas en sus constelaciones: sirve el héroe mitológico de punto unificador. Principia su físico los cúmulos que nos acercan, los brillos atenuados para una calma luminosidad, bailan millones de años en esa proximidad
escribo tu nombre fraseando procedencias, acodándome ahora en las Pléyades con una sonrisa en tus labios, inútil designio al mundo, todo para el recinto celestial
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