investiga mi equipo de pensadores su propia emisión en su fase más gaseosa, la detección de los cuerpos más dinámicos de su pensamiento. Comparan, cuestionan ideas de los mundos más lejanos, exhuman incluso los restos helados de la evolución. Su presencia implica procesos activos de extremada vitalidad
mi laboratorio de almas se minimiza, un campo de pruebas único que ofrece sugestivos modelos temperamentales con ínfimos grados de presión, superficies activas, un entendimiento que descifra la frontera entre lo inerte y lo activo con efímeros sistemas
se me hace telescópico el espacio por detectar tu brillo en la oscuridad, centrar ese hallazgo aún si quedo helado, estático cuerpo. Atenuo las superficies por seguir tu movimiento, las pistas de tu evolución
me revelan los espectros las emisiones excitadas por la luz, me apuntan posibles escenarios en un tenue equilibrio entre el hielo y la erupción. Me liberan de las formas entre esas dos columnas criovolcánicas, me explican lo inesperado con entregada vitalidad, congelan mis creencias
hacen de mí los años enigma de brillante apariencia que, inerte, observo. En inesperados lugares me colocan, en inoportunos segundos con sus señales de gaseosa actividad. El hielo que me recubre resulta en un vestigio ancestral, siguen mis superficies vivas en perpetua transformación, una emisión constante
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