hago de mi uso público adaptación, símbolo temporal de cierta constancia para primerizos, al hecho lúgubre me expongo de la común experiencia que trato de embellecer dotándola de sentimientos
considero el símbolo original sin idolatría alguna, una mirada pagana en formación, una fe práctica en mi naturaleza, los testimonios de épocas astronómicas que la mente registra erigiéndoles hitos que quizás veneremos como enseñanza útil con la mejor intención, herencias que formaron reinos
hube cambios imperiosos de secular constancia, privilegiar aspectos del ser sin corromper ideas, nombrar pensamientos que recordaran mi origen, reconvertir consideraciones que creía intocables, razonar con el desapego sin deificar seres, un permisivo paganismo de las cosas, el nombre en toda su extensión
cruzo los símbolos entre sí desde su más tierno origen, una antigua costumbre
siempre dije a mis mayores de los desiertos, de la helicoidal alzada de nuestra existencia, hechos que se cimbrean en su espiral histórica entre profecías y pruebas, de la muerte mirándonos maternal tras nuestros broncíneos escudos, de la vida humanizándonos hecatombe tras hecatombe sin necesidad ya de sacrificios
la forma ultima tus tenencias, tuvo su origen, el inicio del nombre, tan adyacente a tí, todo un diccionario exhaustivo que te testimonia
uso épocas por las que me persigo en mis aspectos más puros, relatos que describen mis propias circunstancias por darles sentido con estéticas simetrías, devengo instrumento de mi propio júbilo, de mi propia muerte con terribles símbolos. Coloco realidades aquí y allá en base a mis creencias, les dé fórmula o no, recoloco los años en cada época que transito (pues ví "el mismo tramitar")
doy calor a mi entorno aún si me hielo, tiro del magnifico diccionario celeste usando adorables nombres, propago el vecindario estelar y sus flamígeras reliquias tan antiguas como el tiempo, una vieja costumbre, una constante establecida, un uso público
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