1
en círculos me integras, con diferentes formas me implicas instrumento de una totalidad inaccesible. Aperturas me trabajas de larga duración donde interpretar cada pieza hasta su simplificación, una síntesis de vocación absoluta. Tocas notas de mí con sus pautas de silencio, las difieres en ciclos como ecos, trasiegas con mis compases intercalándome corazones, latidos ajenos que me crean secuencias, secuelas ascendentes. Adquieren las formas melodías, recuerdos de tus trabajos que apenas son
2
todo continúa dentro lleno de magníficas plenitudes, de inspiraciones que muestran lo mejor de tí, una posibilidad de solitario formato que le pone temas a la vida, desde lo baladí a lo grandioso. Y a todo me parezco en todo momento, cada parte, cada pieza, cada fragmento de mi corazón despedazado al nacer. Un piano me recompone tiempo
3
como una galleta de la fortuna cada amanecer, el regusto de amantes marchitas, el conocimiento que queda en la escucha silenciosa, la primera vez que abrí los ojos tras disfrutar del paraíso, lo que la noche olvida cuando me presta sus oídos. Y quiero darle nombre, maximizar el tiempo siendo el Yo toda su audiencia, lo mejor de tí, el aprecio del ahora en todos los registros posibles, un crescendo hacia lo solemne, el comienzo de un nuevo día, imparable, explosivo, el ritmo de mis sensaciones percutiendo en mi entorno inmediato. E incorporas incorpóreos restos de lejanas músicas, recuerdo de aquel paraíso matricial, la sombra de una omnisciencia intuida. Las voces recuerdan quién eres
4
prosigues esta brevedad en tu fosa oceánica, este canto de sirenas atado al mástil de tu nave en el corte abisal
5
te susurro, adjetivos te silbo calificativos, remembranzas de origen, versiones de mí. Muerdo la galleta, ocurro en la respiración, el viento me acompaña pautando mis ritmos, giran piezas a mi alrededor, trazas de cuerdas vibracionales en las líneas que ante mí se dibujan, parece salírseme la voz de la boca, melodías entre las líneas, el aquí y el allá están improvisando