hay un espacio para el conocimiento que el mundo no te puede dar, el silencio te mira con sus filosóficas tradiciones, sus emergencias de verdad tratando de acallar el ruido, abrir caminos de comprensión en el profundo ensimismamiento, poliédrico constructo
alargo la historia pensada y expresada en torno a mi presente, la ilustro en mí con nombres antiguos, la aclaro en diversos grados de las confusiones que fueron necesarias, aseveraciones que no entendía, palabras innecesarias. Llego al arte de no expresar, un vacío sostenible, naturaleza que escucha mientras mi boca inhala sus proverbios
estimulo mi aparato sensorial con científico empeño, amplío perspectivas neuronales en esa sobrecarga, no descansa esa parte del cerebro ni en sueños, evolutiva constante
cómo puedo ver tu frase reflejando profundidad entre los diversos contextos, su vital sabiduría personificada en cada reflexión, su comunicativa conveniencia
mi cámara de espejos valora el conocimiento del sí-mismo, el sentido oportuno que examina la vida como pensamiento, los adagios antiguos que sugieren tu presencia en el silencio. De ahí al diálogo entre ideas y creencias, los procesos que sí requieren del tiempo y sus distracciones.
Escucho activo esa dialéctica que me implica, me pregunta y atiende sus respuestas usando imaginarios interlocutores, formando posibles contextos que permitan alguna forma de expresión, una plenitud de chispeantes pensamientos
me reconocen los fenómenos en mi diversidad, me interpretan maneras de ser en su exploración, me revelan facetas
concentra Psique los fundamentos del silencio, desenfoca absolutamente sin tarea específica, sin interrupciones. Depura así tu capacidad de aprendizaje
mi ausencia carece de sonido, acalla percepciones, es una literalidad del ya, un vacío experiencial que te hace vibración pura. Nada llega a tus oídos, una rareza natural que no controlas, mi cámara anecoica de los espejos se rediseña bloqueando lo inservible
tiene mi vida marcas que arrecian con los temporales, esgrimen su rectitud intelectual, como puntas de lanza perduran en sus enseñanzas
es mi pausa humanidad, un cruce de empeños con sus poderosas herramientas que enfatizan esto o aquello, sus irreflexivos mensajes sin toma de aire. Empleo el silencio como forma de transmisión templando emociones, acallando expectativas, puliendo palabras latentes
el trote cognitivo tiene períodos de mejora, fomenta la funcionalidad de tus memorias: aprenden
hay un aspecto acústico más allá de la experiencia, refiere tu estado anímico al momento acallado tu ruido interior, un no-pensamiento asido a una única emoción, una conexión esencial. Te permites espíritu meditando el silencio, no hay caminos
y continúo con mis rituales vástagos de tantas culturas, mis pequeñas ceremonias domésticas en mi creciente retiro
dimana el silencio su propia expresión artística, sus ámbitos de exploración en la orgía de formas, las notas y su compás de espera en la justa tensión, el exacto ritmo de esa emoción, la literaria transmisión al espacio adecuado
concluyo el silencio en un concepto multidimensional que me trasciende, mi ausencia necesaria, soy herramienta de estados mentales, la experiencia en sí que va aprendiendo a apreciar, a enriquecer cada conexión desde una compleja naturaleza, cada introspección desde la extrospección, vuelta y vuelta, hecho , muy hecho o crudo desde un espíritu común. Vuestros valiosos recursos permiten todos los reflejos significativos desde el sí-mismo
¿qué entendías al filosofar entre los siglos, entre el apogeo de las épocas? Tu esplendor reconvertía culturas, urbanizaba tu intelecto
espíritu es conexión sin ver el medio, yo disuelto sin divinizar este agujero blanco estacionario que te medita, su oración silenciosa que no busca
soy contemporáneo de cada sofisma pétreo, me obliga al movimiento filosófico con que cincelar la piedra, y al hacerlo me define entre lod pensamientos contrapuestos
transciende el silencio mi palabra, mi gesto experiencial, mis cotidianas cuitas aspirando a paz, tan comprensible: en una burbuja se elevan
dejo escritos por la casa, migajas provenientes de un diálogo constante, soy contemporáneo de mis fuentes, inferencias de un posible entendimiento tras el silencio
soy mi decir sin verbo, un respeto a la palabra en su contemplación, una empatía sin persona, un significado a expresar
la humildad de reconocerte ignora cualquier idea, centra su saber en la propia ignorancia de todo disociada, acalla el sentido en la escucha, abre el no saber, la posibilidad de aprender, el espacio de una verdad momentánea sin necesidad de discurso, emergente. Me permito revelaciones que la naturaleza madura
valora mi cultura los signos de respeto a la otredad, la libre interpretación de tus señales de desaprobación
ve la naturaleza su esencia en tí, tu poliédrica exploración de ser, tu prisma de efectos al mirar, cada temporal enfoque
respeto en la medida que me respeto, en tu contexto te considero sin nada que demostrar, una sentida permisividad, una prolongada escucha
ofréceme tu espacio sin reflejos donde ves flotar los pensamientos, esa bandada que recorre un cielo azul, o fucsia en sus emociones, o gris entre sus distracciones
surge una calma inesperada, quizá soñada tiempo atrás, un espacio de conocimiento